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Clean Sheet Redesign Innovation: el método de la hoja en blanco o cómo innovar partiendo de cero

Es sabido que innovación no es inventar algo desde cero sino modificar o alterar algo introduciendo nuevos elementos. Sin embargo, la Real Academia Española recoge como acepción en desuso de la palabra Innovar “volver algo a su anterior estado”. Un Back to Basics que se postula desde numerosos sectores y que en ocasiones puede ser la mejor manera de reorientar la estrategia de una compañía.

Evidentemente, resulta casi imposible pensar en que podamos construir el futuro partiendo completamente de cero, lo que además sería una ineficiente pérdida de tiempo y recursos, pero a la hora de buscar soluciones realmente innovadoras no existe un punto de no retorno en el que no podamos replantearnos y cuestionarnos todos y cada uno de los fundamentos sobre los que basamos nuestra actividad.

En 1995, Clayton M. Christiensen y Joseph Bower introdujeron el concepto Disruptive Technologies, y posteriormente el primero de ellos lo desarrolló en su libro The Innovator’s Dilemma. La disrupción, término que está de moda también en estos momentos de la mano de la economía digital y colaborativa, consiste en aplicar modelos y técnicas que simplifican los procesos o productos hasta convertirlos en algo nuevo. Eliminando aquello que era superfluo y dando lugar a una nueva propuesta que realmente resulta diferente. En otras ocasiones, ese diseño disruptivo, consiste en cambiar un elemento de la ecuación que hasta ahora se consideraba esencial y parte del core business, por otro que puede realizar la misma función pero de forma más eficiente. Un ejemplo recurrente son los vehículos eléctricos, en los que el motor y con ello la industria paralela de los combustibles fósiles, se sustituye sin que por eso la función del mismo cambie. Como es fácil imaginar, y ya definieron los autores citados en sus obras, este tipo de innovación siempre genera rechazo por el establishment, quienes consideran los avances como el fin de sus días.

Esta misma resistencia se puede encontrar en muchos comités de empresa cuando los responsables de Innovación plantean implementar nuevos sistemas o metodologías que rompen con lo que siempre se ha hecho y nadie cuestiona. Y es ahí cuando el método de la Hoja en Blanco tiene su oportunidad.

El Método de la Hoja en Blanco forma parte de la Teoría Business Process Reengineering expuesta por Michael Hammer, ingeniero y profesor del MIT, al principio de los años 90 del siglo pasado. Su propuesta consistía en preguntar a los responsables de las compañías algo muy simple: Si pudieras empezar de cero, diseñando tu empresa sobre una hoja de papel en blanco… ¿cómo lo harías? Partiendo de este enunciado, en Toyota se replantean constantemente las razones por las que hacen las cosas como las hacen, más allá del “business as usual” utilizando la técnica de los cinco “Why?”. Por qué hacemos esto. Por qué lo hacemos así… y a cada nueva respuesta, un nuevo ¿Por qué? hasta cinco veces. De esta forma, descubren hasta el más mínimo error y lo subsanan, en un ejercicio de innovación pura.

Para Karim Benammar y Menno van Dijk, profesores de la escuela de liderazgo creativo THNK  ese ejercicio de innovación es “frecuentemente más eficaz realizado con un papel y un lápiz, dibujando un diagrama de árbol con las razones por las que las cosas son como son”.

Esa visión gráfica de la búsqueda de razones y posibilidades de innovación, no es otra que lo que se conoce como Design Thinking, y que como explica uno de sus máximos exponentes en España, Oyer Corazón puede aplicarse relativamente fácil mediante la utilización del Árbol Estratégico desarrollado por la EOI en formato Creative Commons.  Un canvas model que en cualquier caso, requiere del esfuerzo de pararse completamente y, tras plasmar en un papel en blanco lo que somos y lo que queremos ser, dibujemos la ruta más corta para llegar a ello.

¿Podemos partir completamente de cero? Hay compañías que no supieron hacerlo, como Kodak, y sucumbieron a los tiempos. Otras, se reinventan cada día. Lo importante es no dejar nunca de hacerse preguntas. Una de las agencias de publicidad más importantes y creativas del mundo, Wieden + Kennedy, exige una filosofía de trabajo a sus integrantes que traslada a sus clientes en cada encargo: “más que buscar respuestas lo que hacen es cuestionarse todo. La certeza, dicen, te impide llegar a la verdad. Porque todo puede cambiar en cualquier momento. Cuando no sabes nada, tratas desesperadamente de aprender. En cambio, cuando crees que lo sabes todo, dejas de hacerte preguntas, dejas de aprender”. Como dos de sus directores creativos explicaron en el Día C si, por ejemplo, un cliente les pide diseñar un puente para un río, lo primero que hacen es ir a ver el río, pero después empiezan a hacer preguntas como ¿Tiene que ser un puente? o ¿De verdad hace falta cruzar el río? Desde esa mente en blanco para afrontar un proyecto, se alcanza la auténtica innovación.

 

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