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Tacto, Sentido y Sensibilidad de los robots

Hasta ahora, a los robots de apariencia humanoide se les dotaba de sentidos básicos para poder relacionarse con el entorno con seguridad como la visón y la audición, algo que no es muy diferente a integrar una cámara de vídeo y un micrófono para recopilar la información. Sistemas de IA también daban sentido a esos datos con tecnología de reconocimiento facial, por ejemplo. Otros sensores como termómetros podían aportar más información al robot. Ahora, los científicos trabajan para dotar a los robots del sentido del tacto.

Más sensibilidad aporta más precisión

Los robots que necesitan manipular objetos delicados, y por supuesto aquellos que deban interactuar con humanos como en aplicaciones médicas, requieren de un nivel de sensores que detecte los objetos y aplique los movimientos con suavidad.

Un equipo investigador de la Universidad de Cornell ha publicado en la revista Ciencia Robótica un ensayo con una mano robótica que utiliza tecnología óptica para imitar el sentido del tacto. La mayoría de los robots actuales tienen sensores en el exterior del cuerpo que detectan las cosas desde la superficie, mientras que los nuevos sensores están integrados dentro del cuerpo, por lo que en realidad puede detectar las fuerzas que se transmiten a través del espesor del robot, muy parecido a como lo hacemos nosotros y todos los organismos hacen cuando sentimos dolor, por ejemplo.

Este sistema óptico utiliza un núcleo LED, que se puede fabricar ahora con más facilidad gracias a la impresión 3D junto al revestimiento exterior.

El núcleo emite ondas de luz y cuanto más se deforma la prótesis de mano, más luz se pierde a través del núcleo. La pérdida de la luz variable, según lo detectado por el fotodiodo, es lo que permite que la prótesis pueda “sentir” su entorno.

El grupo utilizó su prótesis optoelectrónica para realizar una variedad de tareas, incluyendo el agarre y el sondeo de forma y textura. La mano era capaz de escanear tres tomates y determinar, por la suavidad, cual era el más maduro.

 

Fuente: Cornell.

 

Piel y vello para los robots

Otra de las investigaciones para dotar de tacto a los robots está desarrollando una piel con vello capaz de sentir una pequeña brisa, como lo hace el cabello fino que cubre el 95% de nuestra piel. Para captar esa sensación, algunos investigadores han desarrollado sensores separados que imitan este pelo fino mediante la detección del flujo de aire. Sin embargo, eso es todo lo que estos dispositivos pueden hacer. Para ampliar su eficacia, los investigadores han probado la combinación de las características de la piel electrónica y del pelo en un solo dispositivo.

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Los científicos Rongguo Wang, Lifeng Hao y otros, que han publicado su trabajo en la revista ACS Applied Materials & Interfaces, crearon una serie de cabellos artificiales con, microhilos a base de cobalto revestidos de vidrio y embebidos los extremos de los cables en un caucho de silicio de ” piel “.

Esta “piel peluda” podría detectar repetidamente una serie de presiones, incluyendo el posado de una mosca, un viento ligero y un peso de 4,5 kilos. Y cuando se utiliza con un robot con dos dedos de agarre, el nuevo sensor podría “sentir” fuerzas de deslizamiento y de fricción.

El nuevo mecanismo y la estructura de detección proporcionan una nueva estrategia para el diseño de sensores táctiles multifuncionales y muestran grandes aplicaciones potenciales en el robot inteligente y en la detección en ambientes hostiles.

 

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